Archive Szankay
Archivo Szankay

Fotografía analógica
1989–1993

 
 
Schöneweide, 2009

Schöneweide, 2009

 
 
 
Görlitzer Park

Görlitzer Park

 
 
 
Berlin-Mitte

Berlin-Mitte

 
 
 
 
Görlitzer Park

Görlitzer Park

 
 
 
Görlitzer Park

Görlitzer Park

 
 
 
Görlitzer Park

Görlitzer Park

 
 
 
Blick von Kreuzberg nach Friedrichshain (Warschauer Brücke)

Blick von Kreuzberg nach Friedrichshain (Warschauer Brücke)

 
 
 
Fabrik-Etage am Leuschnerdamm I

Fabrik-Etage am Leuschnerdamm I

 
 
 
Fabrik-Etage am Leuschnerdamm II

Fabrik-Etage am Leuschnerdamm II

 
 
 
Fabrik-Etage am Leuschnerdamm III

Fabrik-Etage am Leuschnerdamm III

 
 
 
E-Werk

E-Werk

 
 
 
E-Werk

E-Werk

 
 
 
Engeldamm

Engeldamm

 
 
 
Görlitzer Bahnhof

Görlitzer Bahnhof

 
 
 
Am Oranienplatz

Am Oranienplatz

 
 
 
Annenstraße

Annenstraße

 
 
 
Kottbusser Tor, 1. Mai 1990

Kottbusser Tor, 1. Mai 1990

 
 
 
Berlin-Mitte

Berlin-Mitte

 
 
 

Homage to Duane Michals

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Zeitgeist? Und so schnarchte dein Retter!

Un amontonamiento de piedras no es una máquina, mientras que un muro ya es una protomáquina estática, que manifiesta polaridades virtuales, un adentro y un afuera, un alto y un bajo, una derecha y una izquierda. (F. GUATTARI, Caosmosis)

1. Para Herr David Bowie que había grabado algunas de sus pistas más misteriosas en Berlin-Neukölln la primera reacción al ver caer el muro de Berlín fue como ver en el suelo a un viejo amigo. Tendemos a dudar que en el corto plazo, habitantes a ambos lados de esa frontera entre dos sistemas en guerra por el control de las almas pensaran lo mismo que Herr Bowie y se mostraran propensos a caer en tales licencias romantizantes. Claro que hay reacciones que están basadas en una gran distancia mínima con el referente y que no es inhumano aprovechar. Las conocemos por los turistas económicos del llamado Primer Mundo que se maravillan de la “frescura” y “capacidad de improvisación” de alguna clase media sudamericana, no diremos cuál.

2. Entre layers de sobreinterpretación intencionada y en la postrimerías de una “Sociedad de Consumo” entongada con un Welfare State, el Berlín anterior a 1989 funciona como territorio por excelencia de un bohemizar pre-postatómico, bunker fuera de tiempo y espacio, saturado de estigmas y maldiciones y aún así refugio para huérfanos flamígeros del siglo XX. Qué oportunidad para un alma de artista! Lena Szankay va de Buenos Aires a Berlin por tres meses, tentada por una oportunidad atmosférica de surfear un tal Zeitgeist. Y se queda dieciocho años.

3. Paradoja; por hablar de Berlín hablamos de una especie de ciudad americana en Europa, una extensa grilla creada a partir de la nada sobre un pantano anónimo y sin estúpido casco medieval para escondrijo de la manzana imperial sin pelar.

4. Lo que Lena ve desde Leuschnerdamm con sus ojos y los de la cámara no es el fin del mundo en general sino el fin de un mundo mas particular y más determinado; El fin del socialismo real en el hemisferio norte. Para nosotros, americanos del sur, se trata de un episodio que desde los mid-seventies ha dejado de pertenecer al apartado de la política y empieza a tener algo de ciencia ficción de los domingos. En el hemisferio nevado el derrumbamiento del muro socialista se produce por descomposición, infiltración externa, victoria antropológica del sistema de instalación de objetos del consumo. Colapso por senilidad y rigidización, incapacidad del sistema para contraatacar a un aluvión de promesas colorinches. Para nada una muerte violenta abrazado a una alternativa turgente en la flor de la edad al estilo guevaristaurondesco.

4.1. Esta diferencia a la hora de colapsar es más importante de lo que se cree. Tiñe el mundo de signos interpersonal de los actores secundarios y terciarios con una poderosa falta de urgencia por un compromiso visible y da a las primeras imágenes fotográficas resultantes de este encuentro la ausencia de centro y los negros granulosos de una paz-chatarra. Equilibrio sulfuroso, negociaciones interminables forman las radiaciones del Außenwelt. ¿Y la energía? ¿Dónde se manifiesta? ¿Donde están las mayúsculas del Gran Acontecimento Histórico? Parece que se quedan con su numerito en la mano sin que nadie las llame. O sólo se las convoca desde la ventanilla periodística.

4.2. Estudiante de Literatura en Argentina y temprana admiradora de los “episodios fotográficos” de Duane Michals, Lena no encuentra sin embargo material digno de vertebrar una narración de largo aliento. Los fotogramas se independizan de cualquier encadenamiento sucesivo y prefieren recostarse en las oportunidades atmosféricas y texturales.

4.3. Una parejita adolescente, ignorante de nuestra perorata, camina entre los desechos ritualizados de Görlitzer Park, a metros del dedo de Szankay. ¿Sabe Lena que está documentando un mundo próximo a desaparecer, como Vishniac hace a su modo en Europa Oriental?

5. Los años que siguen al descuartizamiento del “viejo amigo” son los de la transición del socialismo analógico al turbocapitalismo digital con su secuela de Gleichschaltung planetario. Creciente intercambiabilidad de los escenarios. Las gentes ajustan su balance térmico, se vuelven prácticas y se conforman con papeles de enano en alguna huerta gurskiana. Fragmentos del muro adornan los nuevos aguantaderos. Y hasta los agujeros de balas de Berlín, una vez enduidos y cubiertos de la misma tonalidad crema moka de los helados porteños, pueden mudarse a Sarajevo.

6. En la comedia los personajes salen y entran rápido, para que no dejen de ser muñequitos y podamos reírnos de ellos sin detenernos en sus problemas, sus sentimientos o, lo que es aún peor, en su mortalidad. En las fotos de Lena por el contrario la gente aparece para ser interrogada. No será una tarea fácil, posiblemente ni siquiera simpática, pero se la muestra como algo posible. Las imágenes de Lena tienen la seguridad de decir algo pertinente a sus condiciones vitales de producción y emisión. Se evita el narcisismo y la demagogia anecdótica (que en su caso está casi servida por la superabundancia de gustemas epocales y es maradoneada sin mucha alharaca). La suya es una posición que no pacta con los chantajes estilísticos ni con la monomanía del artesano presumido que agita su manivela para ponernos delante del hocico las hijas horrendas de su inercia. Las formas reveladas están cosidas con el hilo de una vida. Tratan de enfrentarnos con una particular ecuación forma-vida que puede situar en momentos de gran vulnerabilidad mutua (para emisor y receptor). Todo lo contrario de las seguridades torvas del canchero.

7. Fiel con algunas cifras de su formación argentina, Lena es una gran evitadora del chistesismo sudaca. En sus fotos las formas vegetales no se relajan, ni siquiera adornan. Están ocupadas. Luchan por seguir siendo formas vegetales. Sus personajes no forman parte del empapelado en alguna sitcom de enredos preseteados. Las pieles, cicatrizadas o pulimentadas, de su retratados son la coraza del que quiere seguir agarrado a la vida, a su vida, a su Temporalidad Irreversible. Lena nunca, ni entonces ni ahora, se burla de este intento fatalmente desproporcionado. Accede lentamente a una forma sosegada, que humildemente me atrevo a llamar clasicismo de la compasión a diferencia de aquel “Clasicismo de Imposición” con esquemas perceptivos de armas tomar que no se andan con chiquitas si necesitan evaporar un brazo o deportar una cabeza fuera del gobierno general del plano.

8. Porque en el mundo actual levantamos más muros de los que caen. Por que estamos en la vida, antes que para estar de moda, para vivir. Porque no somos tan intercambiables. Porque no es lo mismo estar que no estar. Porque es preferible estar vivo que muerto. Porque con todas nuestras flaquezas somos dignos de crear mundos de milagro. Porque es preferible ser UnoMismo, y no Cualquiera. Por eso las fotos de Lena Szankay nos competen.

Lux Lindner, 2009
Dibujante y autor de la TEORÍA DE LA MADRE